Juegos y sacrificios de un arquero..
Relato de una Experiencia

El Camino de un Arquero

Practicando con arco y flecha.





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Primeros Pasos en la Arquería

Imagen en el sur de Chile.Siempre me he preguntado cómo empezó en mi todo esto. Qué me impulsó a entrar a aquella armería en Valparaíso y comprar ese arco recurvo que exhibían en vitrina? Ni siquiera recuerdo el nombre de la calle ni mucho menos el de la armería, pero sí, calculando con cierta dificultad creo que fue en el año 1975 y en el mes de Noviembre. Cursando el 5to. año de Medicina en la Universidad de Chile de Valparaíso, los trés, Sergio, Pepe y yo, teníamos todo un mundo por delante y las últimas vacaciones como universitarios. Después de ese verano ya seríamos licenciados y entrábamos al internado de dos años de duración.

Entonces, nació esa loca idea de irnos al sur del país, al lago Maihue y durante 15 días sobrevivir con lo estrictamente necesario: pesca, caza y lo esencial; íbamos tras el Ciervo Colorado. Luego, en Santiago, nos enteramos que un amigo de mi padre había traído algunos arcos y flechas desde Estados Unidos para vender. En su casa, compramos mi Shakesperade recurvo de 40# y un Bear Kodiac de 60# para uno de mis amigos. Unas cuantas flechas de madera con puntas para blanco completaron lo esencial, fabricando el resto de los accesorios con cuero proveniente de bolsones escolares y un sillón de mi casa (para carcaj y protectores de antebrazo). El equipo lucía soberbio a pesar de nuestra nula experiencia en el tema. Pienso que, desde un principio, fui el más entusiasta y, por qué no decirlo, tal vez el más soñador.

Cazando en el Río Maihue

Rivera del río Maihue.Ya en el Maihue, hermoso lago con boscosas orillas y serranias, levantamos nuestro campamento base y ordenamos aquellas provisiones básicas que nos parecían indispensables, para luego recorrer los alrededores y así familiarizarnos con la zona. A los pocos días, el resto del grupo ya se había dado cuenta que no habría caza y se dedicó a la pesca con cierta fortuna:trucha al desayuno al almuerzo y a la cena lo que no era muy atrayente pero era si un manjar para el hambre. que teníamos. Y un día, no recuerdo cuál, en una tarde amenazante de lluvia, mientras recorría un claro detrás de una Perdiz, a mi izquierda aparece lo que parecía ser un chancho corriendo furioso hacia mi. Corrí con esa velocidad que otorga las descarga súbita de adrenalina, y busqué refugio sobre un Coigue caído. Ahí permanecí por espacio de una hora. Luego en el camino de regreso, a unos quince metros de distancia, veo a este animal comiendo y absolutamente ignorante de mi presencia. Puse una flecha en la cuerda, tensé el Shakespeare y solté .La flecha lo impactó tras la paletilla y el animal comenzó a chillar y a correr casi en círculos. Me quedé ahí quieto por espacio de media hora y luego seguí el rastro dejado por la bestia herida. Vi sangre, la mitad posterior de la flecha sobre el suelo, y el pasto aplastado en un patrón difícil de seguir.Oscurecía así que no lo encontré. Luego, se dejó caer una lluvia que duró todo un día y que nos obligó a permanecer dentro de la carpa. Fueron momentos desagradables porque las relaciones humanas se resienten en circunstancias de apremio y de hambre. Dos días después, la presencia de carroñeros y moscas nos permitió encontrar al chancho que ya había iniciado el proceso de putrefacción.De su paleta emergía un trozo de la flecha y de su hocico unos pequeños colmillos que delataban su origen.Recién ahí supe que era una suerte de cruza entre chancho y Jabalí, lo que luego supimos era frecuente de ver en esas zona. Desde ese momento y hasta ahora, a veces dormido y otras en plena vigencia, mí amor por el arco y la flecha jamás me abandonó. Amo lo natural, amo al bosque, a la montaña y a la pradera, en fin, al río y a la naturaleza entera, pero, con más fuerza, al ser instintivo que hay en mi, a mi cuna prehistórica, a mi necesidad de cazar. Mi pasión es sentir la emoción de un probable encuentro con mi presa, aunque nada ocurra, ya que de eso se trata finalmente todo esto: reglas claras y parejas para ambas partes: el animal con todos sus sentidos contra la inteligencia del hombre.


Comienzos de un Arquero La necesidad de tener un arco.